Que si La Familia de la Tele va mal de audiencia... siempre les quedará el pisito de Ni que fuéramos shhh
Que si La Familia de la Tele va mal de audiencia... siempre les quedará el pisito de Ni que fuéramos shhh
La gran apuesta de RTVE para las tardes, La Familia de la Tele, ha resultado ser uno de los mayores fiascos recientes de la cadena pública. Desde su estreno el pasado 5 de mayo, el programa no ha hecho más que cosechar audiencias en caída libre, desencadenando un auténtico terremoto interno en la Corporación.
Lo que empezó con un 9,5% de cuota de pantalla descendió rápidamente al 7,4% y poco después al 6,2%, siendo superado incluso por las cadenas autonómicas. Hoy, el programa apenas consigue mantenerse como la quinta opción en su franja horaria. Ni el nombre, ni el formato, ni sus presentadores han logrado conectar con el público.
Detrás del programa está José Pablo López, director de Contenidos Generales de RTVE, señalado por fuentes internas como el principal impulsor del proyecto bajo el respaldo de Moncloa. Según las mismas voces, el programa sigue en pie solo por su insistencia, a pesar de que incluso su segundo al mando ya ha retirado el apoyo.
Las críticas no son solo por la escasa audiencia, sino también por el elevado coste: más de 5,3 millones de euros por 65 emisiones, a 81.600 euros por entrega, sin debate público ni criterios claros de servicio cultural o interés informativo. Todo pagado con dinero público.
Los intentos por resucitar el programa han sido múltiples: separación de presentadores (Aitor Albizua e Inés Hernand), nuevas secciones, reestructuración del bloque de tarde… pero ninguno ha funcionado. La franja que debía aprovechar el impulso de La Promesa (con más de un 15% de audiencia) se desinfla hasta el 5,2%.
Ni siquiera el fichaje de antiguos rostros de Sálvame como Belén Esteban, Kiko Matamoros o Lydia Lozano ha logrado salvarlo. El público parece haberles dado la espalda definitivamente. La nostalgia no ha sido suficiente, ni el envoltorio de cadena pública ha conseguido dignificar un formato que muchos consideran fuera de lugar en RTVE.
En medio del desastre, las críticas internas se acumulan. “Si el presidente de RTVE reconociera un solo error, este programa ya habría sido cancelado”, afirman fuentes de Torrespaña. Pero como tantas veces en esta nueva era de la televisión pública, la decisión final no se tomará en Prado del Rey, sino en un despacho de La Moncloa.
Eso sí, pase lo que pase, como dice el refrán televisivo del momento: si La Familia de la Tele fracasa, siempre tendrán el "pisito". Porque en tiempos de crisis de audiencia, los protagonistas de Ni que fuéramos shhh demuestran que aún hay platós donde refugiarse... aunque sea con menos share y más polémica.
